¨Sordos al Frente de la Iglesia¨

                                                                                                  

¡Qué los que están detrás y se quejan de no escuchar bien se sienten al frente!  ¡Qué los que están al frente y no soportan la estridencia del sonido se sienten detrás!  En un contexto como el de la iglesia donde hay hermanos y hermanas que tienen asientos prácticamente ¨asignados¨, sería difícil lograr cambios de colocación de personas.  Pero a la vez, esta parecería ser una simple solución a un problema mucho más complejo, pues cambiando de asiento un grupo de personas se crearía un problema para otro.

En la mayoría de nuestras iglesias evangélicas tenemos un volumen cúbico (entiéndase espacio) mucho menor que el requerido, donde los problemas acústicos están presentes y  con el sólo hecho de aplaudir se hacen notorios.  Si sumamos decenas de personas cantando y aplaudiendo, la amplificación de voces e instrumentos, entendemos cómo el problema se agrava aún más.

Personas cercanas a la batería acústica o a alguna bocina amplificada a alto volumen están expuestas a una pérdida de audición por los altos decibeles a los que se están sometiendo, y mientras siga la exigencia al operador de sonido: ¨!súbelo, que atrás no se oye!¨, esto continuará así.  Da pena que aún niños lactantes están sufriendo pérdida auditiva, por estar con sus padres al frente.

Todos no caben atrás aunque se quisieran sentar allí.  Tiene que haber otro tipo de solución a esta problemática, y en realidad existen formas de lograr mejoras, aunque no podamos cambiar el volumen cúbico sin una demolición y nueva construcción. 

Aunque parte del problema sea cultural y se resuelva con educación y buen juicio, hay otros tipos de soluciones posibles, como cambios de bocinas,  cambios de colocación de las mismas, más bocinas y tratamiento acústico, las cuales deben ser evaluadas por un asesor.  A menudo soluciones llevadas a cabo por personas con buena intención pero sin conocimiento al respecto resultan infructuosas y en gastos de dinero.  Pero sí hay mejoras y soluciones para que el problema de los ¨sordos al frente¨ no continúe en las iglesias y las personas se dispongan a sentarse hacia delante.


©Joel Bethancourt, 2009.

Asesoría Acústica    
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