¨Mayordomía en la Iglesia a Través de Asesoría¨

                          

Al comprar un vehículo optaremos siempre por el más barato, ¿verdad? No necesariamente, ya que sabemos que el vehículo más económico puede ser el menos funcional y práctico para nosotros y el que más dolores de cabeza nos dé. Queremos no el más barato, sino el más apropiado para nuestras necesidades.

De la misma manera, cuando pensamos en un sistema de sonido debemos pensar en el más funcional, el que tiene sentido para nosotros, no en el que fue una solución para el vecino, el amigo, etc. Lamentablemente en la iglesia nos damos el lujo de gastar en equipos de sonido sin un criterio claro de:

A) ¿Hacia donde nos dirigimos? B) ¿Cuáles son nuestras metas? C) ¿Donde nos vemos en cinco años? D) ¿Qué calidad tiene ese equipo en que invertimos? E) ¿Cómo nos puede ayudar a crecer en base a nuestras metas?

No podemos confundir calidad con precio.  Muchas veces escogemos como fue mencionado arriba, sin pensar en las consecuencias. En la iglesia somos responsables ante Dios por el dinero que nos ha permitido administrar. Hay un adagio que enseña que en la vida no se puede tener todo lo que se desea. Por eso es importante analizar bien en qué se va a invertir el dinero, ya que no hay muchos recursos para equivocarse. El dominicano dice: “lo barato sale caro”, y el americano “compra barato y tendrás que comprar dos veces”, “barato siempre equivale a muy costoso” (y la lista continúa…).

Hay áreas en las que no nos podemos dar el lujo de equivocarnos: la electricificación residencial o comercial (para evitar incendios), la instalación de tanques de gas propano (por la misma razón), la plomería de un edificio (para evitar problemas de desague, filtraciones, malos olores, etc.), y ¿por qué podemos darnos el lujo de errar en cuanto a la acústica y el sonido en nuestra iglesia? Al ser algo que no traería como resultado fuego (salvo algunas excepciones), ni filtraciones, ni malos olores, nos atrevemos a inventar, y es por ello que en las iglesias hay tanto “sonido malo”. Don Davis dijo una vez: “si el sonido malo fuese fatal el audio sería la causa principal de muertes”.

Con la multiplicidad de marcas y equipos de sonido que existen es importante tener un aliado - alguien que también se preocupe por tus necesidades y presupuesto – un asesor.  En diferentes áreas del quehacer humano nos podemos asesorar.  *Es importante hacerlo en todas aquellas en las que no tenemos amplios conocimientos para de esta forma evitar errores, así logrando un ahorro de dinero y tiempo*.

Las iglesias que se embarcan en una instalación audiovisual de gran magnitud deberían contratar a un asesor especializado – ya sea en forma permanente o temporal para supervisar el proyecto y asegurarse de que la iglesia obtenga un buen valor de la inversión que esté realizando, ya que pueden haber contratistas o vendedores que creen que conocen lo que están realizando o cuales equipos la iglesia necesita, cuando en realidad no sea así.

Es entonces importante invertir en una asesoría en sistemas de sonido, ya que en esta área es fácil cometer errores costosos y al final no quedaremos con el resultado deseado, como el caso del “carro más barato” (el que en el fondo nadie quiere). La asesoría se vuelve entonces un asunto de mayordomía. Prov. 22:3 “El avisado ve el mal y se esconde; mas los simples pasan y reciben el daño” (RV60).

©Joel Bethancourt, 2008.

Asesoría Acústica    
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