¨En la Iglesia Buen Sonido es un Asunto de Visión¨

            

Hoy día vivimos en un mundo en donde lo audiovisual tiene un lugar muy importante en la publicidad, la información, el entretenimiento, la educación y otras áreas de nuestro diario vivir por el hecho de que se nos graban más fácilmente los conceptos al usar más sentidos, pero este artículo nada tiene que ver con lo visual y su relación con el sonido.  Sino que con visión me refiero a esa característica de los visionarios que les ayuda a creer y luchar por alcanzar su sueño o sueños, permitiéndoles vencer los límites de su realidad presente y que se extienden hacia el futuro.  Por buen sonido me refiero, reconociendo la naturaleza subjetiva de dicho término a un sonido que aquí, en Japón, y en cualquier lugar del mundo sería catalogado con distintos adjetivos positivos: agradable, fiel, cálido, con nitidez, etc.

En la iglesia hay personas con visión dada por Dios y hay personas sin visión.  Los cambios radicales para bien se originan en personas con visión.  Siendo la necesidad de tener un buen sonido una necesidad imperiosa en las iglesias evangélicas, aquellos que contra viento y marea luchan por lograr su visión de que en su iglesia puede haber buen sonido son héroes que venciendo distintos obstáculos contribuyen al bienestar de todos los asistentes a su comunidad de fe.

Lo triste es la parte de que también hay personas sin visión.  Personas que no solamente carecen de iniciativas para mejoras, sino que además de oponerse a los cambios para bien, presentan todos los obstáculos para que la visión de otro/s se pueda llevar a cabo.  En cuanto al buen sonido estas personas reaccionan con frases como ¨eso será muy costoso¨, dicen sin evaluar el costo real, el beneficio que representaría, el aumento de ingresos por diezmo y ofrendas de los nuevos miembros y asistentes, las nuevas posibilidades como realización de bodas, conciertos y otras actividades impensadas en su contexto inmediato con mal sonido.

La visión no necesariamente tiene que ver con la edad, pero lamentablemente muchos líderes de ¨escuela vieja¨ no tienen visión para un buen sonido, sin embargo, gastan cuantiosos recursos de la iglesia en inversiones como cambios de puertas de madera por puertas de hierro con madera, para luego volver a cambiarlas por otras puertas de cristal, cambios de sillas por bancos o viceversa, y otra amplia gama de ideas que no contribuyen a que el mensaje de la palabra de Dios se entienda mejor y por el oír llegue la fe.  Es triste que estos líderes no están dispuestos a delegar funciones ni a entregarle el liderazgo a una nueva generación de jóvenes que viene creciendo con una excelente calidad de sonido impensada tiempo atrás en sus televisores, dvd´s, ipods, radios, etc. 

A medida que un grupo de nuevos líderes con visión vaya asumiendo posiciones de liderazgo se lograrán los cambios radicales necesarios en la iglesia, de los cuales uno de los principales será siempre una mejora en el sonido, ya que buen sonido es y siempre será un asunto de visión. 


©Joel Bethancourt, 2009.

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